miércoles, 30 de septiembre de 2026

Anotaciones diarias

Compositor de huesos o huesero, un oficio de tiempos inmemoriales, con ungüento o pócimas de uñas de la gran bestia, palma baja, al tea, salicilato con mostaza, grasa de mula, o la cinta trenzadas a la cintura o un par de corcho en cada bolsillo, oficios de antaño, papel dónde venían las velas, o grasa de gallina negra.

Raspando palitos de molles o palqui negro, o la mística ortiga negra, para el embrujos pétalos de rosas blancas.

Mollaca, cedron, menta para la pena, y menta para ver ,los elementales de la naturaleza.

Menta coca para los dolores, o monte amargo, para rejuvenecer la existencia, aguardiente con jengibre, cúrcuma, anís estrella.

Una vela encendida es Dios en casa, invito a un mate a los ausentes.

Está volviendo a la normalidad la vida , hoy sali a entregar fotos, y junte algunas monedas.

Las rosas estan celosas, hoy no querían soltar su aromas.

Las hormigas están rebelde, invadieron, el lavaplatos, le pregunté, que menú de quieren las niñas hormigas.

Un Zorzal se quería comer a las lombrices californianas, ellas se fueron a fondo para salvar su existencia.

Hoy a mis manos le llego un raspacacho, por querer coger una rosa roja.

Las aves tienen una fiesta , en los árboles, hoy jueves fui a curso , sonaron los cuencos, y casi dormido me quedo, allí deambulando los ausentes y presentes.

Desde 1993 a la flecha , en la Escuela de la Reconciliación, estoy con la cabeza llena de canas, pero mis neuronas se conectan,con sabiduría de antaño.

Muchos se han marchando, y yo aún con la campana y la vela encendida en aquella pequeña Isla en medio de la ciudad.

Hoy me preguntaron por un óleo que deje sin terminar , está a mis espaldas, como los óleos de Cézanne, a medio terminar.
Hoy también me preguntaron por mis cámaras , le dije pasaron por mis manos, y huyeron en manos de un par de mañosos, por las calles en una noche de gris, quizás la vendieron el par de mañosos , por un par de chaucha.

Se fueron como los amores pasados , dejando un recuerdo en las neuronas.
El dolor grande en un terminal frío de Coelemu, sin mirar para atrás, en solitario regresé con una herida en el corazón.

He volcado en las letras el desahogo, de las lágrimas de mis ojos.

Quizás ya estoy loco, el mate me habla, los zorzales, danzan a mis pies.

Gatica Araya.

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